“La base de una empresa es el factor humano”
Jean-Pierre Thibaud, lleva las riendas de Bodega Ruca Malén. Tiene más de 50 años de experiencia en diversas actividades.
Con más de 80 años de edad, Jean-Pierre Thibaud lleva con entusiasmo las riendas de Ruca Malén, la bodega que creó en 1998 en Luján de Cuyo junto con su socio Jacques Louis de Montalembert. Lo primero que sorprende es su trayectoria, ya que es ingeniero y llegó muy tarde al mundo del vino. Lo segundo es su filosofía de trabajo, que resume en una sola frase: “Hay que divertirse”. A continuación, los extractos más interesantes de una charla muy jugosa, una verdadera lección de Management y Marketing, mientras la nieve cubría los jardines y viñedos de Ruca Malén.
“Soy ingeniero civil y argentino, aunque hijo de franceses y casado con una francesa, hermana del Barón de Ladoucette. Hasta que entré al directorio de Chandon, llevado por mi cuñado, no tomaba vino. Cuando murió mi cuñado me nombraron presidente y tuve la suerte de que entonces, principios de los años ‘80, comenzaba la gran década de los vinos argentinos. En la vida todo es cuestión de suerte”.
“Antes de eso hice muchas cosas. Trabajé en el proyecto Álvarez Condarco como ingeniero civil, vendí plantas hidráulicas en Colombia, hice proyectos para el Banco Mundial, asesoré a Roberto Alemann en el Ministerio de Economía (en 1961) y fui cuatro años secretario de Estado de Energía. También estuve 23 años en Acindar y fui director ejecutivo de Loma Negra, entre otras cosas”.
“En Chandon tuve la suerte de que me tocara esa gran década de los vinos argentinos. Hasta los franceses se asombran de cómo mejoran nuestros vinos, y no sólo el Malbec.
"Tuve la fortuna de que allí coincidieran Hervé Birnie-Scott y Roberto de la Mota, quienes tenían un entusiasmo formidable por su trabajo. Cuando me fui ingresaba allí Pablo Cúneo, a quien luego me traje para dirigir Ruca Malén. Me encanta reunirme con Hervé, Roberto y Pablo y verlos discutir sobre vinos. Es muy estimulante y muy divertido”.
“La base de una empresa es el factor humano. Siempre depende de un hombre que pone un espíritu de entusiasmo que los demás siguen. Todos los otros se asocian a esa ambición”.
“Lo importante es que las cosas sean divertidas. En el vino hay una competencia feroz, pero yo me divierto. Mi mayor mérito es elegir bien a la gente que me acompaña”.
“La filosofía de Ruca Malén es buscar calidad, calidad y calidad. Pero la calidad nunca se alcanza. Cuando uno se acerca, ésta se aleja”.
“El nombre Ruca Malén surgió porque básicamente buscábamos algo que no fuera francés. Nos gustó su musicalidad y el significado: ‘La casa de la joven’. Construimos la bodega pensando en la vista a la montaña, y empezamos inmediatamente a mejorar las 27 hectáreas de viñedos que nos rodean, porque la base de un vino es el viñedo y la bodega es sólo la herramienta para expresar a la uva”.
“Mi socio, Jacques Louis de Montalembert, había sido presidente de Quilmes y sabía algo fundamental: que la distribución es por lo menos tan importante como la producción. En el año 2002 volvimos a tener suerte y compramos la distribuidora Tres Blasones, gracias a la cual estamos en todos los puntos de venta necesarios para que nuestros vinos se vendan bien”.
“Nuestros vinos mejoran todo el tiempo gracias al entusiasmo que ponen todos en Ruca Malén. Yo no creo tanto en los organigramas como en el entusiasmo, la amistad y el espíritu de los profesionales. Lo mejor es saber hacia dónde se va… y divertirse”.
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