“Para nuestros clientes, con Verallia no cambia nada en la práctica”
La tradicional Rayen Curá acaba de cambiar su nombre por el de Verallia, como resultado de la decisión de su empresa controlante, la francesa Saint-Gobain, de operar con este nuevo nombre en todo el mundo.
¿Qué significa para los clientes este cambio de nombre?
En la práctica, nada. El día a día seguirá siendo igual: produciremos botellas de la mejor calidad posible, innovaremos, y las bodegas nos las seguirán comprando.
¿A qué se debió el cambio?
A que Saint-Gobain ha crecido demasiado y se decidió tener una sola marca para todo el mundo. Según el país en el que estuviera se llamaba de una forma distinta. Aquí era Rayen Curá y en otros tenía nombres como Zoria, KMS, KMZ, Vicasa, Mondego, Oberland, Vetri… en fin, muchísimos. Por eso se decidió unificar.
¿En cuántos países están?
Francia, Alemania, Italia, Portugal, España, Ucrania, Rusia, Estados Unidos, Brasil, Chile y la Argentina. Ahora en todas partes nos llamamos Verallia. Algo interesante es que estamos pujando porque el símbolo universal sea el mismo trébol que usábamos en Rayen Curá. Veremos.
¿Cuánto facturan?
El año pasado, en todo el mundo, fueron 3,4 billones de euros. El grupo emplea a más de 15.000 personas y fabrica más de 25 billones de botellas y envases. Nuestros pilares son el desarrollo sustentable y la innovación. En Mendoza, por ejemplo, fabricamos la botella de champagne más liviana del mundo.
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