Cómo recortar gastos con efectividad
La crisis financiera mundial obligó a las compañías a ajustarse los cinturones. En este artículo de la revista Fortuna, aprendé las estrategias de las grandes corporaciones para reducir sus costos y cómo aplicar sus conocimientos a las pymes.
La caída en la demanda de bienes generada por la debacle financiera internacional puso a muchas grandes compañías contra las cuerdas. El desplome de ingresos tomó por sorpresa a las empresas que, ante la falta de reacción, se vieron obligadas a ponerse a la defensiva, en lugar de actuar proactivamente.
Fue así como muchas tomaron sus presupuestos y comenzaron a recortar arbitrariamente con la mira puesta en un solo objetivo: equiparar sus deprimidos ingresos con los cada vez más apremiantes costos. El resultado: una reducción cortoplacista y carente de estrategia que buscó el efecto inmediato sin tener en cuenta el día después. En los números, el recorte existió. En algunos casos, los balances se muestran hasta un 10% más livianos. Sin embargo, la falta de estrategia hizo que muchas compañías no alcanzaran los niveles de reducción necesarios y muchas otras están desaprovechando las ventajas que presenta la crisis.
“Para implementar eficientemente un plan de recorte de gastos es indispensable realizar previamente un proceso de análisis de la posición de la compañía y una proyección de la coyuntura”, explica Omar Aguilar, líder de servicio de Enterprise Cost Reduction de Deloitte. En otras palabras: no se puede reducir sin planificar. El especialista de la firma de consultoría a nivel internacional dice que esa es la única forma de obtener resultados significativos de los planes de recorte y, al mismo tiempo, no deteriorar las operaciones del negocio.
¿Cómo se implementa entonces un plan de reducción de gastos efectivo? Aguilar afirma que no hay una receta aplicable a todas las organizaciones, por lo que cada caso debe ser tratado individualmente. “Cada firma tiene una situación particular. No hay una respuesta genérica”, indica el especialista. De todos modos, aclara que el plan de acción estratégico es similar para todas las compañías, “incluidas las pequeñas y medianas”.
Aguilar explica que en primer lugar las empresas deben enfocarse en determinar los objetivos de la compañía, que permitirán identificar los procesos principales del negocio. El ejecutivo dice que el período de evaluación o assessment tiene que tener en cuenta cuál es el “estado de salud” de las empresas y cómo impactará la crisis en el corto plazo. “Sólo así se puede establecer una estrategia y ponerla en práctica”, afirma Aguilar, que agrega que uno de los pasos fundamentales es alinear a los ejecutivos y comprometerlos con el proceso de ahorro.
Otro de los puntos importantes a tener en cuenta en la etapa de evaluación es identificar cuáles son las oportunidades y las inversiones que deben realizarse para aprovecharlas. “Hay que tener muy en claro cuáles son las áreas donde no se pueden cortar. Estos quizás sean sectores a donde tengan que destinarse parte de lo ahorrado en otros”.
Y como regla general, el especialista de Deloitte recomienda: “Hay que ser muy práctico. Esto quiere decir empezar ahorrando en items como gastos generales -viajes, insumos, y costos no relacionados con el negocios central- e ineficiencias obvias de las estructuras”. Así, los sectores comúnmente más afectados son las áreas administrativas, cuyos gastos en muchos casos son considerados como innecesarios o superfluos.
Los resultados marcan la diferencia. Aplicando un plan de reducción ordenado y planificado estratégicamente se puede alcanzar un nivel de ahorro superior al 30%. Además, Aguilar explica que, por el contrario, los recortes indiscriminados muchas veces no hacen a las empresas sustentables. “El problema que encontramos y combatimos en muchas compañías es que sus costos no son escalables. Entonces cuando los ingresos caen, los costos no se disminuyen en consecuencia”, explica el ejecutivo. Además, agrega que otro de los problemas más comunes es la falta de acción. “Muchos no saben cómo actuar en un escenario de semejante incertidumbre como el actual y se quedan quietos. Pero no hacer nada puede ser fatal”, dice Aguilar.
Recorte local
En la Argentina, el impacto de la crisis no fue tan intenso. Por ello, desde Deloitte afirman que son muchas las oportunidades que presenta el país. “Las empresas que tomen las decisiones estratégicas para aprovechar estas oportunidades serán las que saldrán mejor paradas de la crisis”, dice Aguilar, quien agrega que el recorte de costos se encuentra entre esas decisiones clave.
Gustavo Hinz, socio de Deloitte y encargado del servicio de reducción de costos en la Argentina, agrega: “Hoy las empresas nacionales tienen tiempo para tomar acciones y enfocarse en las estrategias para posicionarse de una manera más competitiva”. El ejecutivo señala que las ventajas comparativas del país frente a la crisis pasan por la experiencia de su management y la situación de las compañías. “Hoy las empresas se encuentran mucho más sanas que en las crisis anteriores y están trabajando mucho mejor”, dice Hinz.
Desde Deloitte afirman que el interés de las empresas locales por los servicios de reducción de costos está en aumento. “Y no solo de las grandes organizaciones. Las pequeñas y medianas empresas también comenzaron a ver los beneficios de acudir a la consultoría profesional para alcanzar sus objetivos de ahorro”, completa Hinz.
Fuente: Revista Fortuna
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