El Sr. Puntual: En casa
En un par de días, un sueño reparador y la realidad misma reubican al viajero en el lugar y la hora en que se encuentra.
En un par de días, un sueño reparador y la realidad misma reubican al viajero en el lugar y la hora en que se encuentra. El Sr. Puntual, de regreso de Europa con su lógico “jet-lag”, dejó su equipaje en casa y fue a pasear por el barrio. Un colectivo casi lo atropella en la esquina. Un ciclista casi se le viene encima en la vereda y un chico en una patineta por un pelo no se lo lleva por delante. Para evitar el encontronazo, nuestro amigo pisó una baldosa floja que lo embarró hasta la rodilla. Con el otro pie dio de lleno en las olorosas deposiciones de algún perrito del vecindario. Una señora, regando las florcitas de su balcón, le dio una inesperada ducha. Nuestro amigo agradeció su suerte: en cinco minutos había superado el “jet-lag” y estaba felizmente inmerso en la realidad cotidiana de su Buenos Aires querido. “¡En casa al fin!”, murmuró.
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