La columna de Mauricio Llaver
Mauricio Llaver, el director de Punto a Punto, analiza la semana en su columna habitual.
Louzada a Toro. El viernes pasado un grupo de periodistas nos dimos uno de esos gustos que a veces sólo puede dar el periodismo. Como Manuel Louzada deja Chandon para irse a trabajar a un proyecto del mismo grupo en España, hubo un encuentro informal entre periodistas y algunas de las cabezas de la empresa, como Hervé Bernie-Scott (director general), el histórico Ángel Vespa y el propio Louzada. Fue una despedida distendida en Cheval des Andes, al lado de la cancha de polo, con obvio espumante de Chandon más dos vinos extraordinarios de la casa anfitriona: los Cheval des Andes 2005 y 1999. Manuel se va a la región de Toro, en España, que produce el vino Numancia, de 100 puntos en la escala de Robert Parker. Toro es una zona muy agreste, con muy poca agua y producciones de alrededor de 20 quintales por hectárea (sí, veinte). Allí se va el portugués Louzada con su inconfundible acento español, que hizo que muchos amigos lo llamaran acá “gallego trucho”, tal cual él mismo comentaba jocosamente a todo el mundo.
Chandon, siempre Chandon. Durante el encuentro se comentó el formidable malentendido que circuló la semana pasada, según el cual Chandon iba a cambiar su nombre por el de Möet Hennessy. Bernie-Scott dijo que no sabían de dónde había salido la versión, pero aclaró con contundencia: Chandon es parte del grupo Möet Hennessy, a su vez parte de LVMH (Louis Vuiton Möet Hennessy), pero de ninguna manera va a dejar de llamarse Chandon ni va a cambiar sus etiquetas o sus marcas. Recordó que la empresa existe nada menos que desde el año 1743 y que tiene justamente a la marca Chandon como su principal activo. “¿A quién se le ocurre que podríamos cambiar una de las marcas más importantes del mundo, con 266 años de existencia?”, preguntó. Buena comparación con la República Argentina, por ejemplo, que todavía no llega a los 200 años…
La crisis y la oportunidad. Otro de los temas fue el de la crisis internacional y la oportunidad que se abre para la Argentina, cosa que viene siendo repetida por muchos actores de la industria del vino. Bernie-Scott, que viene de vivir unos años en Francia y en Estados Unidos después de su estada anterior en Mendoza, contó que los Grands Crus Clasés de Bordeaux se están vendiendo entre un 40% y un 50% más baratos que el año pasado. Se trata de las grandes marcas históricas del vino, como Mouton Rothschild, Laffitte, Petrus, Cheval Blanc, algunos de los cuales cuestan (o costaban) hasta 400 euros la botella. La crisis ha hecho que bajaran los precios en las primeras subastas y que, además, “muchos coleccionistas se están tomando los vinos que ya tienen en lugar de invertir en los próximos”. En cuanto a la oportunidad para los vinos argentinos, el director general de Chandon coincidió: “En la decantación que se va a dar en la demanda hacia vinos de mejor relación precio-calidad, los vinos argentinos, que ya se ganaron el favor de los críticos internacionales, van a tener un lugar de privilegio”. Dios quiera que lo sepamos aprovechar.
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