Ramiro Marchesini: El encanto de la estacionalidad
Ramiro Marquesini es socio fundador, junto con el enólogo Alberto Antonini, de Matura Wine Intelligence.
A Ramiro Marchesini le gustaban fundamentalmente los números, hasta que descubrió que no tenían estacionalidad. Estudió Economía y Contabilidad al mismo tiempo, hasta que se decidió en cuarto año por terminar solamente esta última carrera. Una vez recibido trabajó como auditor externo en bancos, hasta que el fondo de inversión DLJ lo contrató como controller de Peñaflor, la bodega que acababa de adquirir. “Ahí se produjo el click”, asegura Marchesini. “En las finanzas no hay estacionalidad y da lo mismo el día que la noche, sólo importan las cifras. En el vino, en cambio, importan los años buenos o malos, el verano, el invierno, el clima, los cambios. Está todo atado a la naturaleza”.
Desde entonces no se despegó más del vino. Se fue a Italia para convertirse en el primer argentino en obtener el título de Master Wine de la Universidad de Florencia. Allí le llegaron ofertas para dirigir bodegas en Francia y Australia, que rechazó porque se había embarcado en un gran desafío: volver a Mendoza –en plena crisis de 2002- para fundar Matura Wine Intelligence, la consultora de la que es socio del enólogo italiano Alberto Antonini.
“Matura agrupa a referentes mundiales en todas las áreas de viñas y bodegas”, explica. “Transferimos know how específico orientado al éxito comercial y trabajamos con especialistas como Antonini y Atilio Pagli como winemakers, el chileno Pedro Parra en terroir, y especialistas en tecnología y dimensionamiento de bodegas como Mario Japaz”.
A pesar del atractivo del vino, no puede evitar los números: “Desde 2003 hemos gestionado más de 30 millones de dólares en inversiones vitivinícolas en la Argentina. Y muchos de los proyectos que asistimos están considerados entre los 100 más importantes del mundo”.
Casado y con un hijo de tres años, Ramiro juega al tenis y está dando sus primeros pasos en el golf. Y tiene el hobby del taller madera, aunque bromea al respecto: “No me animaría a regalar lo que hago”.




