Viajar en avión barato es un milagro regulatorio

DOMINGO 23 ENERO 2011

Viajar en avión barato es un milagro regulatorioLa sobreventa de pasajes y una mayor flexibilidad en las normas abarataron los costos de los vuelos, dicen Kahn y Simon. La columna de Juan Carlos de Pablo para La Nación.

Hasta hace pocos años el pasaje aéreo para viajar desde Buenos Aires a Nueva York costaba la misma cantidad de dólares que hace medio siglo, a pesar de que durante ese lapso, en promedio, los precios al consumidor se quintuplicaron en Estados Unidos. Por lo cual, como diría Juan Carlos Colombres ("Landrú"), entonces sólo viajaba la GCU (gente como uno) y ahora muchísimas personas más.

Al respecto entrevisté a dos norteamericanos: a Alfred Edward Kahn (1917-2010), profesor en la Universidad de Cornell, quien a fines de la década de 1970 presidió el Comité de la Aviación Civil (CAB) de su país, y a Julian Lincoln Simon (1932-1998), profesor en la Universidad de Maryland y autor de una propuesta inicialmente mirada con desconfianza por economistas como George Joseph Stigler y Milton Friedman, que hoy se aplica masivamente en el transporte aéreo.

-¿Por qué es considerado el "padre de la desregulación aérea"?

Kahn: -Porque desde la CAB, junto con el entonces presidente de Estados Unidos James Carter, presionamos al Congreso para que en octubre de 1978 aprobara la ley de desregulación aérea. Con anterioridad las compañías aéreas pedían autorización para volar nuevas rutas, pero no ofrecían competir con las tarifas.

El senador Edward Kennedy mostró que una empresa que operaba dentro del estado de Texas y por consiguiente sus tarifas no estaban sujetas a regulaciones federales volaba con aviones llenos cobrando proporcionalmente la mitad.

Gracias a esa ley todo ello cambió: los aviones dejaron de volar medio vacíos, con rentabilidad asegurada por altas tarifas.

-Los consumidores, felices; los dueños de las empresas y los empleados, no tanto.

Kahn: -Obvio. Los primeros contrataban economistas que me mostraban el teorema del segundo mejor, modelado por Richard Lipsey y Kevin Lancaster, afirmando que en un mundo lleno de distorsiones no podíamos desregular unilateralmente las tarifas sin generar otros problemas. Entonces les pedía que me indicaran qué otras distorsiones había que eliminar para que la transición fuera lo más breve y menos costosa posible.

-¿Qué sabía usted del sector al hacerse cargo?

Kahn: -Nada específico. Para mí los aviones son "costos marginales con alas". Apliqué principios económicos generales a un caso específico, abogando también por la desregulación del transporte por camión y ferrocarril. Soy uno de los primeros economistas que estuvieron al frente de un organismo regulatorio; antes eran abogados o dirigentes políticos.

-Frederick ("Freddy") Alfred Laker, conocido por ser el pionero de los vuelos chárteres en el mundo, a partir de 1977 unió Londres con Nueva York, cobrando la mitad que el resto de las líneas aéreas.

Kahn: -Lamentablemente, se terminó fundiendo, porque el resto de las compañías redujo las tarifas de esa ruta, manteniendo altas aquellas donde había menos competencia. Pero a pesar de la suba del precio del petróleo, en la clase turista al menos las tarifas siguen siendo mucho más accesibles que antes de la desregulación.

-¿Qué fue lo que propuso en 1968?

Simon: -Observé que cuando un vuelo se realizaba en un avión de 100 plazas, como máximo las empresas vendían 100 boletos, cuando por razones individuales e inesperadas nunca se presentan los 100 pasajeros (hay gente que por perder un avión salva su vida).

Entonces, propuse que las empresas aéreas sobrevendieran los vuelos, por ejemplo, que vendieran 105 pasajes para tener derecho a viajar en un vuelo realizado en un avión de 100 plazas, porque en promedio cinco personas no se habrían de presentar.

-¿Y si se presentan todos?

Simon: -Se remata "al revés", es decir, a los pasajeros se les ofrece viajar en un vuelo posterior, más determinada cantidad de dinero, comenzando por una suma pequeña y subiendo hasta que voluntariamente suficiente cantidad de ellos cambien su vuelo.

La experiencia indica que el sistema funciona sin mayores dificultades. Los economistas que al comienzo dudaron terminaron admitiendo que se habían equivocado, porque se rindieron ante los hechos.

-Caballeros, muchas gracias.

Fuente: La Nacion

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