Walter Formica, gerente General Saint Gobain Rayen Curá
“Las botellas más livianas son una respuesta a lo que el mundo está pidiendo”, afirma el empresario.
-¿Cómo ha sido el desarrollo de las botellas “amigables con el ambiente”?
-El grupo Saint Gobain hace mucho trabaja en esto y fue reconocido este año como una de las 100 empresas más sustentables del mundo por el Foro de Davos, en Suiza. Con esta concepción, en Rayen Curá desarollamos una línea de botella que llamamos “Ecova”. El nombre surge de “ecología”, “ecosistema” y “valor”.
-¿Las botellas cumplen exactamente las mismas funciones?
-Sí, totalmente. La idea es hacer productos con las mismas prestaciones pero con un valor plus, que es el cuidado del medio ambiente.
-¿Cuántos modelos hay?
-Tres. Uno se llama Maipo y es para los vinos medios, más masivos. Otro se denomina Cuyo y es una botella cónica, para vinos Premium. Y la última es la línea Ícono, que como su nombre lo indica es para los grandes vinos, los Súper Premium.
-¿La innovación consiste en bajar el peso de la botella?
-Claro, pero hay que considerar todo lo que eso trae aparejado, no sólo como ahorro en materia prima sino en energía para la producción. La primera línea de botellas pasó de 460 gramos a 400; la segunda, de 580 a 510; y la tercera, de 1,2 a 1 kilogramo.
-¿El desarrollo ha sido sólo en Mendoza o viene de otras sedes de Saint Gobain?
-Es un desarrollo enteramente mendocino, totalmente genuino, porque cada país tiene modelos distintos de botellas. Con esto, nosotros ofrecemos una acción al mercado vitivinícola como respuesta a lo que el mundo está pidiendo, que es producir con mayor conciencia ecológica. Para la Argentina es también una salida exportadora.



